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Suman 75 los países con apoyos al empleo por la crisis del Covid-19; México no está entre ellos

En varias naciones latinoamericanas los gobiernos están financiando una parte de los salarios de los trabajadores de las industrias más afectadas por el distanciamiento social.


Hasta ahora, 75 países están otorgado apoyos directos para mantener el mayor número de puestos de trabajo ante la crisis provocada por el coronavirus Covid-19, pero México no está entre ellos, revela un análisis realizado por el Banco Mundial (BM).


El organismo multilateral enlistó 11 medidas que están poniendo en marcha los gobiernos a nivel global en respuesta al Covid-19. Los apoyos al empleo es el segundo instrumento más utilizado y hasta ahora se han puesto en marcha 212 diferentes programas alrededor del globo.


Entre las medidas tomadas por las autoridades de otras naciones para apoyar al empleo destacan los subsidios a la nómina, exención del pago de cuotas patronales, beneficios para pequeñas y medianas empresas, seguros de desempleo y bonos para trabajadores del sector informal, entre otros.


Los programas de financiamiento y reestructura de deuda son la herramienta más recurrente. Hasta ahora, se han implementado en suma 350 programas diferentes en 107 países, cada uno de diferente manera. En este caso, México sí está entre las naciones que han recurrido a estos instrumentos.


El BM tomó en cuenta que desde el pasado 20 de marzo el Banco de México (Banxico) anunció la disminución del depósito de regulación monetaria por un monto de 50,000 millones de pesos para proveer liquidez “y mejorar el funcionamiento de los mercados nacionales”.


De entre las 11 acciones para combatir la recesión, el Banco Mundial ubica a México sólo en dos: en el financiamiento y reestructura de deuda y en la categoría “otros”. Es decir, los 3 millones de créditos a la palabra, por el cual el gobierno de México otorgará 25,000 pesos a pequeñas y medianas empresas (pymes) con una tasa de interés de 6.5 por ciento.


También menciona las Tandas para el Bienestar, un programa social que ya existía desde el 2019. Éste es un financiamiento sin intereses de 6,000 pesos que se entregan de forma individual. Al pagar esa cantidad en su totalidad se puede acceder a un segundo y tercer préstamos de 10,000 y 15,000 pesos.


¿Qué está pasando en México?


“Desde Banxico hay medidas positivas, como el utilizar recursos para ampliar la liquidez”.


Pero falta que el gobierno implemente otras de manera directa contra el desempleo, considera en entrevista Mariana Campos, de la organización México Evalúa.


La coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de ese centro de estudios destaca que, mientras países de las economías más diversas, como Trinidad y Tobago o Colombia, así como las europeas, están subsidiando salarios o exentando pagos de seguridad social para que las personas no se queden sin empleo, en México esto no ha pasado.


La economista y politóloga señala que “no hay mucha voluntad del gobierno de promover recursos fiscales para ello”. Y observa otro problema: “aunque tuviera la disposición”, desconoce cuántas personas necesitan el apoyo porque el censo del bienestar tiene un limitado alcance.


En México Evalúa estiman que estarían quedando fuera del radar gubernamental 60 millones de personas.


Esta falta de apoyos directos al empleo tal vez se deba a que “el propio gobierno tiene su crisis fiscal”. Con la depreciación del peso la deuda externa creció 1 billón de pesos “de manera automática”.


Por otro lado, el erario público está captando menos ingresos porque cayeron los precios del petróleo y la producción petrolera. Por la baja actividad económica hay menos recaudación, “y eso afecta de nuevo los ingresos petroleros”.


Calculamos que el gobierno va a perder 176,000 millones de pesos más de lo que había previsto el 1 de abril”. Es decir, sumando todo lo anterior, la deuda llegará a 8 puntos del PIB, detalla la especialista.


Frente a ese escenario, las autoridades “no están pensando estratégicamente”. Cuidan el endeudamiento de este año, pero no ven el del próximo, cuando haya cierre de empresas y disminuya todavía más la recaudación, apunta. En cambio, si protege el empleo en este momento incentivará una recuperación más rápida, advierte.


Para Mariana Campos, tarde o temprano el gobierno tendrá que otorgar estos apoyos. El problema es que si tarda más, la crisis se irá agravando y las soluciones serán más complejas.


Lo que están haciendo en otros países


Algunos ejemplos de programas de apoyo al empleo destacados por el Banco Mundial son los siguientes:


  • Argentina. El gobierno exentó del pago de contribuciones a los empleadores en los sectores gravemente afectados por la pandemia.

  • Brasil. Se otorgan subsidios de hasta el 60% del salario mínimo a todos los trabajadores informales, trabajadores independientes y de familias vulnerables.

  • Uruguay. El Banco de Bienestar Social dará una serie de beneficios a personas y empresas personales que empleen hasta 10 trabajadores en la industria y comercio. Ese organismo cubrirá el 70% de los salarios en los sectores minorista, de servicios, turismo y restaurantes.

  • Estados Unidos. Nueva York ofrece a las pequeñas empresas con menos de cinco empleados una subvención para cubrir el 40% de los costos de la nómina durante dos meses para ayudar a retener a los empleados. San Francisco ofrece 10,000 dólares para salarios y alquileres de empleados para empresas con menos de cinco empleados.

  • China. Subsidios al salario. Según un acuerdo mutuo, los empleadores y los trabajadores pueden celebrar un contrato laboral electrónico con firmas electrónicas confiables para hacer más pronto este trámite. Para las empresas con una fuerza laboral de menos de 30 personas, la tasa máxima de despido se estableció en 20 por ciento.


Transferencias y rescate de empleos


Para mitigar los efectos de la crisis sanitaria en el empleo es necesario implementar políticas públicas, señaló Carolina González es especialista de la División de Mercados Laborales del BID. Los gobiernos deben pensar “en dos frentes”, que son la caída de los ingresos laborales y la destrucción del empleo.


Un gran número de familias está disminuyendo sus ingresos laborales. Esa población requiere de transferencias monetarias para garantizar su sustento y ayudarle a cumplir con la medida de quedarse en casa, agregó.


Sin embargo, antes de comenzar con programas de transferencia es necesario focalizar a la población beneficiaria según el riesgo de pobreza.


Carolina Gonzáles explicó que algunos trabajadores podrían no ser considerados vulnerables porque su salario apenas rebasa la línea de pobreza, lo cual no les permite tener ahorros. Si laboran en los sectores que más corren el riesgo de no continuar, tienen muchas probabilidades de regresar a la pobreza.


Por otra parte, “los trabajadores informales no son sólo más vulnerables, sino también más difíciles de identificar”. En este sector el reto para las transferencias económicas será mayor.


Otra herramienta para enfrentar la caída en los ingresos laborales es el seguro de desempleo. Sin embargo, el problema es que pocos países cuentan con uno y suelen tener baja cobertura.


Es importante que los gobiernos aseguren la continuación del mayor número de fuentes de empleo y que tengan claro cuáles son las consecuencias de no actuar por ello:


  • Caída de recaudación de impuestos y cuotas de seguridad social

  • Presión a la baja de salarios

  • Efecto cicatriz: el desempleo juvenil permanece incluso cuando la economía se recupere.


"Evitar el desempleo es más que ampliar las transferencias monetarias a los más pobres”, según Carolina González. “Se requieren de políticas de manera explícita para mantener los empleos”.


Sin embargo, reconoció la especialista, los retos de su implementación son la disponibilidad fiscal de cada país, la focalización y la administración.


fuente: https://www.eleconomista.com.mx/

01/05/20  (21:54).

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