Buscar
  • Canaco Servytur Guaymas

Crónica de una crisis anunciada y mal administrada


Mario Maldonado

La crisis económica que enfrenta México es producto de una cadena de malas decisiones de política pública, mensajes nocivos a la conanza empresarial y a los inversionistas extranjeros, y la corresponsabilidad de una serie de funcionarios con cargos relevantes en el gabinete que no han podido –y muchos ni siquiera han querido– decirle que no al Presidente, el líder absoluto de la malograda Cuarta Transformación.

El primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue francamente malo en términos económicos. El PIB se contrajo 0.1% mientras que Estados Unidos creció 2.3%. La descorrelación de los ciclos económicos de ambos países, tan intrínsecamente ligados en su comercio exterior, es aún un caso de estudio para la ciencia económica. Pero lo que más llama a la sorpresa es que el presidente mexicano ahora está esperanzado en que los 2 billones de dólares que el gobierno de Donald Trump y la Reserva Federal están inyectado a la economía estadounidense van a jalar a la economía mexicana, cuando lo que tendría que estar haciendo él junto con su secretario de Hacienda es echar a andar verdaderas medidas contracíclicas que reactiven lo más pronto posible el mercado interno.

Quién iba a pensarlo, un Presidente de izquierda esperando que el imperio capitalista de Estados Unidos nos rescate mientras él se cruza de manos esperando un milagro. Pero si en ese espejo es en el que se quiere ver Andrés Manuel López Obrador, que le eche un ojo a los 26 millones de pedidos de subsidio por desempleo que hay ya en el país que gobierna Trump, una cifra inédita que ni en la Gran Depresión de 1929 ni en la Gran Recesión de 2008- 2009 se acercó a la mitad.

Así, mientras en Estados Unidos el gobierno toma medidas contracíclicas que equivalen a 11% de su PIB, el gobierno mexicano apenas llega a 1.1%, con la esperanza de que no se pierdan cientos de miles o millones de empleos como ya sucedió en las primeras dos semanas de contingencia sanitaria en las que se eliminaron casi 350 mil puestos de trabajo.

La recesión que generará un choque fulminante para la actividad económica en el país, será igual de larga que el tiempo que tomó el gobierno federal para atacar el coronavirus y mucho mayor al que utilizó para aplicar las medidas paliativas. En este rompecabezas macabro, mucho ha tenido que ver la dependencia que encabezan Arturo Herrera y Gabriel Yorio, quienes ni en sus peores pesadillas soñaron con que el barco se iba a estrellar con un iceberg gigantesco mientras el capitán hacía como que nada pasaba.

La corresponsabilidad y omisión de Herrera, sin embargo, quedarán para el registro de la historia. Un secretario de Hacienda que, contra sus ideales y postulados, se tuvo que guardar sus “chalecos antibalas” de los que tanto habló el año pasado, cuando México ya estuvo cerca de caer en una recesión técnica originada por las malas decisiones en el sector energético, la narrativa hostil del Presidente hacia los empresarios y la mala ejecución el gasto público. Los blindajes a los que en ese entonces se refería Herrera eran la línea de crédito exible por 61 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional –que ya dijo AMLO que no se va a usar–, el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios –del cual ya se gastó más de la mitad el año pasado a pesar de que no hubo una emergencia– y las coberturas petroleras que no cubren todos los ingresos presupuestados para 2020.

La puntilla de una serie de malas decisiones tomadas no solo por el Ejecutivo, sino por Hacienda y la Secretaría de Energía, terminaron quitándole el grado de inversión a Pemex. Si bien es algo que inversionistas y analistas ya venían descontando, para quienes llevaron las riendas de las nanzas públicas en años pasados es un tema que incluso podría generar un daño al sistema nanciero global. “Una cosa es lo que dicen los analistas y otra que tengas un fallen angel de 100 mil mdd sin grado de inversión; es difícil tener completamente descontado el efecto de un colapso de un emisor de ese tamaño en el mercado”, dice un ex secretario de Hacienda.

México, pues, jugó mal sus cartas con las calicadoras, a las que se cansaron de descalicar tanto el Presidente como Rocío Nahle. “Fue una secuencia desafortunada. Lo mejor hubiera sido que usando el balance del soberano se tratara de rescatar la calicación de Pemex. Y lo malo es que salvaguardar la calicación de Pemex a lo mejor te hubiera costado un notch de la calicación del soberano o dos, lo malo de esta secuencia es que si pierdes la de Pemex, de todas maneras vas a perder uno o dos escalones de la del soberano. Mala secuencia, resultado de una mala gestión”.

Esa mala administración de los recortes de calicaciones crediticias de México y de Pemex le restó margen de maniobra al gobierno para salir a colocar deuda en los mercados internacionales, como lo hizo la semana pasada por un total de 6 mil millones de dólares. Hacienda celebró que la emisión de bonos estuvo sobredemandada, pero la realidad fue que pagó un cupón de 5%, mucho mayor al 3.3% de una colocación que hizo en enero.

El subgobernador de Banxico, Jonathan Heath, publicó en su cuenta de Twitter que Paraguay, un país con calicación BB (es decir, sin grado de inversión), colocó mil millones de dólares a una tasa de 4.95%. “Resulta 5 puntos base menor a la colocación mexicana del día anterior, que tenemos una calicación superior de BBB (promedio de 3 calicadoras)”, expuso. Asimismo, Perú, con una calicación similar a la de México, colocó 3 mil millones dólares en bonos globales a 5 y 10 años a tasas de 2.39% y 2.78%.

La crónica de una crisis anunciada y mal gestionada.


Apoyo en puertos mexicanos


La Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, que dirige Héctor López Gutiérrez, ha estado brindando apoyo ante la emergencia del Covid-19.

En el sector turístico se activaron puentes humanitarios logísticos puerto-aeropuerto para el tránsito de pasajeros de cruceros y sus tripulaciones con motivo de la pandemia.

Así, los nodos logísticos siguen impulsando la economía del país con el apoyo de grandes sectores, asociaciones, empresas privadas del ramo marítimo y del transporte, agentes aduanales, operadores y prestadores de servicios que apuestan su capital económico y humano para que continúe el intercambio de mercancías y los productos básicos lleguen al país.

Es buena noticia que México tenga brazos fuertes en sus litorales, cadenas logísticas robustecidas y una actitud competitiva.

fuente: https://www.eluniversal.com.mx/

29/04/20  (00:23).

3 vistas

©2020 CANACO SERVYTUR GUAYMAS.