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Caos y desorden en las compras del sector salud


Maribel Ramírez Coronel

Definitivamente en esta administración se ha perdido por completo la estructura consolidada de las compras que el sector público había conseguido en años anteriores; la novedad es que ahora cada organismo se rasca con sus propias uñas y resuelve al momento cubriendo sus necesidades al momento, no para todo el año, sino para lo que le va alcanzando.


Si a los proveedores les costó trabajo la relación con la entonces oficial mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro, al irse ella al SAT, tal parece que las adquisiciones del sector salud dejaron de ser prioridad. La nueva oficial mayor Thalía Lagunas claramente ya no tuvo esa encomienda y el intento de compra consolidada que salió en diciembre no avanzó ni en la tercera parte de las necesidades de medicamentos, material de curación y demás insumos requeridos por las instituciones del sistema público de salud para el 2020.


Luego de la foto en la Secretaría de Gobernación hace 2 meses donde se supone finalmente ya se pondrían de acuerdo, con reuniones posteriores en el IMSS, realmente no se llegó a nada. Hoy las cerca de 70 instituciones públicas que compran insumos de salud están haciéndolo cada una como pueden y conforme van detectando sus necesidades.


Ahora, con la pandemia encima, el desorden ha llegado a tal grado que la situación ya no tiene ni pies ni cabeza.


El Instituto farmacéutico (INEFAM), de Enrique Martínez y José Carlos Ferreyra, ha intentado encontrar la cuadratura al círculo de la situación del mercado público y ha confirmado, entre otras cosas, que lo que rige son las cuantiosas adjudicaciones directas. Sólo en dispositivos médicos -adquiridos de urgencia para atender Covid-19 se ha convocado a la industria proveedora nada menos que 4,260 veces en lo que va del año (la mitad han sido del IMSS).

Y de ese total el 80% han terminado en adjudicaciones directas, es decir sin licitación, sin competencia y bajo condiciones poco claras, es decir las compras en su gran mayoría se están haciendo de manera discrecional.


Adicionalmente, a partir del decreto que por la emergencia Covid-19 les permite comprar cada una a su manera, se están presentando empalmes entre instituciones y a veces de sus mismas áreas de compras, al grado de que en cierto tipo de insumos se han adquirido hasta 45% más de los requerimientos normales en una sola institución.


Como parte del desorden y la falta de rectoría y comunicación entre instituciones, en medicamentos la industria ha notado que se han iniciado 13 procesos de investigación de mercado previendo compra consolidadas, pero no los culminan y como para hacerlo más ágil terminan haciendo adjudicación directa. En particular hubo 2 inicio de convocatorias, una del IMSS (que fue para el grupo de metabólicos) y otra del ISSSTE (para cardiovasculares), donde tras la convocatoria, terminaron resolviendo sin haber hecho los pasos obligados como la emisión de prebases, investigación de mercado, las bases y luego la convocatoria con fecha para recibir propuestas; en ambo casos se volaron todo incluso el fallo, y al final terminaron hablando a algunos postores avisándoles que fueron adjudicados y pasaran a recoger su documento. Pero en ambos casos tampoco fue por las cantidades que se sabe son requeridas, así es que se entiende que hay insuficiencia de terapias para cardiovasculares y metabólicos que son justamente las más comúnmente requeridas por el cúmulo de enfermedades crónico-degenerativas.


Algo similar, conforme la información de INEFAM, está pasando con el grupo de oncológicos donde ya empezaron a adjudicar a proveedores únicos sin mayor explicación.


Desde diciembre que se perdió el liderazgo de la Secretaría de Hacienda en las compras del sector salud, nadie lo retomó, y en este 2020 se están haciendo sin planeación ni control, y por ende, en forma muy ineficiente para todos, compradores y vendedores.


fuente: https://www.eleconomista.com.mx/

02/05/20  (16:29).

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